Protección
Trátame como si fuera una rosa en tus manos,
El frío puñal que sujetabas con tu mano,
sin piedad, lo enterraste en mi pecho,
yo no pude reaccionar justo a tiempo,
Caminaba con la mirada perdida
para evitar cruzarla contigo,
esquivaba transitar en tu camino
por el tonto miedo de volver a perder.
Pues cuando el pasado oprime el pecho,
hasta quitar, por completo, el aliento,
se ambiciona tanto ser como un ciego
que incluso el cielo se renuncia ver.
Pero como el destino es tan incierto,
a veces nos juega una buena pasada.
Fue asi que se declaro vencida mi mirada,
Como una casa vacía y abandonada,
llena de telaraña y polvillo,
con vidrios rotos, piso crujiente,
todo deteriorado y poco limpio.
Cuando toques mi puerta,
ya verás, no te abriré.
Pensarás que soy una tonta,
que de el amor se escapa,
pero tu no sabes,
La misma dureza de una piedra,
anhelo para mi corazón,
fuerte ante quién la pisa,
y no le provoca dolor.
Como una piedra fría e inmóvil,